ALGO ESTÁ PASANDO Y NO LO ESTAMOS VIENDO: LA VUELTA DE LA DELGADEZ EXTREMA EN LAS PASARELAS Y ALFOMBRAS ROJAS
Diversos expertos y analistas de moda están preocupados por el regreso de la extrema delgadez como un ideal estético en las pasarelas. Esta tendencia, que se asemeja a la estética de los años 90 y 2000, puede tener efectos negativos en la salud física y mental.
Recientemente, las grandes Semanas de la Moda en Nueva York, París y Milán presentaron principalmente modelos de tallas pequeñas, con solo un 0,3% de modelos de talla grande en las pasarelas de otoño-invierno 2026. Esto se produce después de una década en la que se promovía la diversidad corporal.
El uso de fármacos adelgazantes, como los inyectables para suprimir el apetito, ha llevado a muchas personas a alcanzar estándares de delgadez bajo una falsa narrativa de "salud". Las redes sociales, a través de sus algoritmos, promueven la idea de que la delgadez está relacionada con el éxito y la disciplina.
Un ejemplo de esta preocupación es el mensaje de Chloé Wallace, que se volvió viral y criticó abiertamente el retorno de la delgadez extrema, señalando que en el pasado se trataba de no comer, mientras que hoy en día se utiliza la medicación para conseguirlo. "Antes te decían que estabas gorda, ahora te dicen que estás inflamada" expresó tocando directamente el hueso con sus declaraciones.
La nutricionista Azahara Nieto destaca que esta vuelta a la delgadez extrema se camufla bajo el concepto de salud y bienestar, pero sigue promoviendo estándares insalubres. Además, la influencia de las redes sociales exacerba la presión estética y la comparación, lo que puede dar lugar a trastornos alimentarios. Según la filósofa Magdalena Piñeyro, el renacer del modelo de cuerpo delgado es una respuesta a los movimientos en pro de la diversidad corporal.
Se critica la forma en que los medicamentos antiobesidad, como Ozempic, se utilizan como herramientas de belleza más que como tratamientos de salud. Estos medicamentos pueden ayudar a perder peso, pero su uso indiscriminado sin supervisión médica genera riesgos. Además, la trivialización de su uso como simple medio para alcanzar un ideal estético puede fomentar problemas de salud.
Las pasarelas también reflejan el regreso de estéticas como el "heroin chic", que, aunque en el pasado tuvo críticas, hoy se presenta de manera más sofisticada bajo el disfraz de bienestar. Entre los efectos de esta tendencia, se menciona el aumento de hábitos alimentarios poco saludables y el desarrollo de conductas restrictivas relacionadas con la imagen corporal.
El clima conservador en muchas partes del mundo refuerza la presión sobre las mujeres para adherirse a estándares de belleza tradicionales. Esto se traduce en una reducción de los derechos femeninos y un aumento en la genitalización del cuerpo femenino. El uso de estereotipos delgados se relaciona directamente con el control del cuerpo y contribuye a relaciones poco saludables con la alimentación y el ejercicio.
El regreso de la delgadez extrema también ha sido observado en campañas de moda, poniendo de manifiesto un retroceso en la aceptación de la diversidad corporal.
Con el auge de celebridades como Serena Williams promoviendo el uso de fármacos, el mensaje que se proyecta es que la delgadez está de vuelta como un objetivo aspiracional, lo cual plantea serios problemas de salud pública.
La tendencia se acompaña de nuevos discursos que asocian delgadez y salud, mientras que la vigilancia corporativa sobre la dieta y los hábitos persiste, reflejando una relación dicotómica en la que se celebra la negación del cuerpo.
La búsqueda de este ideal de belleza, advierten las expertas, puede llevar a una mala relación con la comida y a un aumento de trastornos alimentarios en poblaciones más jóvenes.
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