8 DE ENERO DE 1959: FIDEL CASTRO ENTRABA A LA HABANA CONSOLIDANDO EL TRIUNFO DE LA REVOLUCIÓN CUBANA.
El 8 de enero de 1959, Fidel Castro llegó triunfante a La Habana al frente de la Caravana de la Libertad acompañado de su hermano Raúl, Camilo y el Che Guevara, celebrando el fin de la dictadura de Fulgencio Batista. La noche anterior, Batista huyó a la República Dominicana tras la derrota de sus tropas ante los rebeldes.
Las primeras palabras de Fidel al entrar a la Habana fueron:
"Compatriotas, Yo sé que al hablar esta noche aquí se me presenta una de las obligaciones más difíciles, quizás, en este largo proceso de lucha que se inició en Santiago de Cuba, el 30 de noviembre de 1956".
"El pueblo escucha, escuchan los combatientes revolucionarios, y escuchan los soldados del Ejército, cuyo destino está en nuestras manos.
Creo que es este un momento decisivo de nuestra historia: la tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía".
Castro había comenzado su lucha en 1953 con un intento fallido de tomar el Cuartel de Moncada, fue encarcelado, exiliado en México y regresó a Cuba en 1956 para liderar una campaña guerrillera en la Sierra Maestra.
Castro anunció la victoria en Santiago de Cuba y enfatizó que aún había mucho trabajo por hacer, describiendo la situación como un momento decisivo.
Camilo Cienfuegos, uno de sus principales colaboradores, ocupó un campamento militar sin resistencia y simbolizó la libertad liberando pájaros. Durante la entrada triunfal en La Habana, Castro se preocupó por su desempeño frente a la multitud, mostrando su liderazgo.
Con un grupo reducido de hombres, Castro desembarcó en 1956, después de sufrir pérdidas frente al ejército de Batista. A pesar de las dificultades iniciales, logró consolidar su fuerza y lanzar una ofensiva que lo llevó a ocupar Santiago. Estuvo acompañado por Che Guevara y su hermano Raúl, fortaleciendo su movimiento revolucionario en Cuba.
A medida que avanzaba la revolución, las relaciones con Estados Unidos se deterioraron. La reforma agraria, que expropiaba grandes tierras extranjeras para los campesinos, marcó un choque con Washington, que implementó un embargo.
Castro acumuló poder, liderando el gobierno como primer ministro y comandante en jefe. Se produjeron procesos contra los colaboradores de Batista y cambios en el proyecto revolucionario tras la renuncia del presidente Urrutia.
Cuba se convirtió en un tema relevante en la política internacional, con la Unión Europea buscando mantener relaciones mientras Estados Unidos adoptó una postura aislacionista. La entrada de Castro a La Habana fue celebrada por muchos cubanos, quienes lo aclamaron en un ambiente de esperanza y desafío ante el futuro.
Castro, conocido por su tenacidad, se reunió frecuentemente con sus colaboradores para discutir el rumbo del país. A pesar del embargo, resistió, y su legado de enfrentar la agresividad estadounidense se convirtió en un símbolo de dignidad latinoamericana.
La ausencia de los Castro seguramente traerá cambios necesarios en Cuba, aunque su influencia y los ideales de la revolución continuarán marcando su identidad ante el mundo.
En su discurso inaugural, el 8 de enero de 1959, Fidel terminó su discurso con estas palabras: "Sé, que nunca más en nuestras vidas volveremos a presenciar una muchedumbre semejante, excepto en otra ocasión −en que estoy seguro de que se van a volver a reunir las muchedumbres−. Es el día en que muramos, porque cuando nos tengan que llevar a la tumba, ese día, se volverá a reunir tanta gente como hoy, porque nosotros ¡jamás defraudaremos a nuestro pueblo!".
Ese día fue el 25 de noviembre de 2016 y ese mensaje perduró incluso años después, simbolizando esperanza y resistencia en la historia cubana.
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